sábado, 12 de diciembre de 2009
viernes, 27 de noviembre de 2009
martes, 17 de noviembre de 2009
biblia satanica
Escrita por Anton Sandor LaVey, fundador de la Iglesia de Satan. Este libro de apenas 200 paginas es por el cual se guardan la mayoria de las sectas satanicas.
Nadie le dio importancia cuando fue publicado.
Pero los primeros en leerlo y hacerse eco de las ideas escritas en ella, fueron la gente que se siente decepcionada con la vida, gente con ganas de llegar al poder y los jóvenes que siempre van contra-corriente. Un libro que incita al sexo y el placer sin control, que hace de la magia negra un recurso esencial para dañar a los enemigos, donde los débiles no tienen cabida y son aplastados por los más fuertes, se convierte en un libro de culto y va creando adeptos rápidamente.
Este éxito es porque LaVey es un gran comunicador y sabe dar forma en su propio beneficio, a las dudas que todos los humanos nos planteamos cuando reflexionamos sobre la idea de Dios, del bien y el mal, y del más allá.
La Biblia satanica esta dividida en cuatro partes, cada una de estas partes tiene el nombre de los cuatro elementos.
- FUEGO. El libro de Satán, en esta parte Lavey arremete sin ningún escrúpulo contra su gran enemigo " La iglesia Católica".
- AIRE. El libro de Lucifer, esta parte es un estallido de la duda: " La verdad sola no ha hecho nunca libre a nadie, solo la Duda traerá la emancipación mental... "
- TIERRA. El libro de Belial, En este libro LaVey va en contra de la magia natural, contra las organizaciones de "magia blanca". En esta parte podemos encontrar textos, que demuestran el poco valor que tiene para él, la vida humana.
" No intentes convencer al escéptico al que vas a dirigir una maldición..... si es lo bastante despreciable, por la gracia de Satán es incluso posible que muera..."
"con relación al sexo o a la lujuria, aprovéchate plenamente de los hechizos y encantamientos que activen..."
"...con relación a la destrucción, procura estar seguro de que no te importa que la victima que has elegido para lanzarle tu maldición vive o muere, y una vez que hayas causado su destrucción, regocíjate en lugar de sentir remordimiento..."
- AGUA. El libro de Leviatán, es un devocionario Satánico. Muestra las oraciones e invocaciones que nos acercaran hasta el Dios Oscuro.
Los nueve mandamientos.
Están escritos en la Biblia Satánica:
1. Satán representa complacencia, en lugar de abstinencia!
2. Satán representa la existencia vital, en lugar de sueños espirituales!
3. Satán representa la sabiduría perfecta, en lugar del auto engaño hipócrita!
4. Satán representa amabilidad hacia quienes la merecen, en lugar del amor malgastado en ingratos!
5. Satán representa la venganza, en lugar de ofrecer la otra mejilla!
6. Satán representa responsabilidad para el responsable, en lugar de vampiros psíquicos!
7. Satán representa al hombre como otro animal, algunas veces mejor, otras veces peor que aquellos que caminan en cuatro patas, el cual, por causa de su "divino desarrollo intelectual" se ha convertido en el animal más vicioso de todos!
8. Satán representa todos los así llamados pecados, Satán representa todos los llamados "pecados", mientras lleven a la gratificación física, mental o emocional!
9. Satán ha sido el mejor amigo que la iglesia siempre ha tenido, ya que la ha mantenido en el negocio todos éstos años!
Once reglas satánicas de la tierra
Estas once reglas no se encuentran dentro de la Biblia satánica, pero fueron escritas por LaVey en 1967.
1. No des tu opinión o consejo a menos que te sea pedido.
2. No cuentes tus problemas a otros a menos que estés seguro que quieran oírlos.
3. Cuando estés en el hábitat de otra persona, muestra respeto o mejor no vayas allá.
4. Si un invitado en tu hogar de enfada, trátalo cruelmente y sin piedad.
5. No hagas avances sexuales a menos que te sea dada una señal de apareamiento.
6. No tomes lo que no te pertenece a menos que sea una carga para la otra persona y esté clamando por ser liberada.
7. Reconoce el poder de la magia si la has empleado exitosamente para obtener algo deseado. Si niegas el poder de la magia después de haber acudido a ella con éxito, perderás todo lo conseguido.
8. No te preocupes por algo que no tenga que ver contigo.
9. No hieras niños pequeños.
10. No mates animales no humanos a menos que seas atacado, o para alimento.
11. Cuando estés en territorio abierto, no molestes a nadie. Si alguien te molesta, pídele que pare. Si no lo hace, destrúyelo!
el pacto satanico
¿Es posible vender el alma al Diablo? ¿Existen realmente los Pactos Satánicos? Tal y como se recoge en los tratados de Alta Magia redactados durante los siglos XV, XVI y XVII, todavía hoy existen personas en algunos países del mundo que celebran complejos rituales de magia negra en busca de los favores de los Demonios.
Los círculos mágicos han sido grabados en el suelo, respetando minuciosamente la centenaria tradición. Signos cabalísticos y extraños nombres de entidades diabólicas rodean el círculo mágico junto con una barrera de sal, que tendrán como objeto protegernos del diablo tras su aparición...
El mago inicia la invocación, combinando el latín tradicional con el creol, su lengua materna. Y nosotros, parapetados de los supuestos demonios invocados, tras el protector círculo mágico, contenemos la respiración y concentramos nuestra atención al máximo… si todo sale según lo previsto, en unos instantes se materializaría ante nosotros Astarot, uno de los demonios legendarios, que han protagonizado los grandes tratados de Alta Magia de los siglos XIV, XV o XVI.
Pero no nos encontrábamos en un plató de televisión, ni en un escenario teatral. Aquel ritual de magia, una tradicional invocación al demonio para sellar un pacto satánico, se realiza todavía hoy en algunos lugares del mundo (en este caso nos encontrábamos en Haití), tal y como se realizaba en Francia, Alemania, Italia o España hace 3 o 4 siglos.
La invocación a los demonios
Hoollywood ha conseguido acostumbrarnos, a fuerza de insistir en el tema, a tan insólita situación. Un humano, ambicioso de poder, fama o sexo, consigue invocar al Diablo para venderle su alma a cambio de sus favores terrenales.
Hace algunos años, un codicioso Keannu Reaves y un magistralmente diabólico Al Pacino nos ofrecían en Pactar con el Diablo, la enésima versión cinematográfica de este inquietante mito. ¿Mito? ¿O tras los pactos con Satán se esconde algo más que una leyenda sin fundamente?
La demonología es una especie de “asignatura” teológica que pretende analizar el mundo de Lucifer y su extensa corte infernal, no desde una perspectiva mítica, o antropológica, sino partiendo del supuesto de que tales entidades existen realmente y son capaces de interactuar en nuestro mundo. Al fin y al cabo, el mismísimo apóstol y evangelista Juan, se refiere a Lucifer como “El Príncipe de este Mundo”.
Por esa razón los textos de Teurgia y Goecia, ambas formas de Alta Magia, más importantes de la historia, llamados Grimorios, fueron redactados en muchos casos por monjes, sacerdotes o incluso -según algunas fuentes- por algún Papa, como Honorio III.
Los libros prohibidos
Algunos de esos textos prohibidos, los Grimorios, se han conservado hasta nuestros días, escapando milagrosamente a las piras de la inquisición, o a la censura de los sucesivos Papados.
El Gran Grimorio está considerado como uno de los libros más autorizados en lo concerniente a los pactos diabólicos. Resulta difícil, como ocurre con todos los grimorios, datar la fecha de su redacción, al no haberse localizado ningún manuscrito anterior a la fecha de su impresión, que ocurrió en el siglo XVIII. Para algunas fuentes debe ser posterior al Grimorium Verum pero para otros es contemporáneo, o incluso obra del mismo autor, del Lemegeton o “Clave Menor de Salomón”, obra datada con cierta seguridad en el año 1500.
Siempre según la formula del Gran Grimorio, tras varios días de astringencia sexual, semi-ayuno y austeridad en el vestir, se iniciará el ritual nocturno con la siguiente invocación:
“Adonai, Elohim, Jehovah, yo te imploro, oh, patrono y señor de todos los espíritus, y te entrego mi alma, mi corazón, mis vísceras, mis manos y mis pies, todo mi ser. Oh, Adonai, dígnate serme propicio en mi labor…”
El Grimorium Verum nos ha llegado, en su forma más antigua, en una traducción francesa, impresa en Roma (cuya traducción del hebreo firma un tal Plangiere, Jesuíta-Dominico), aparentemente en el siglo XVI. O al menos eso se desprende del encabezamiento de este importante tratado de Alta Magia que dice: “Alibeck el Egipcio, en Memfis, año de 1517”. Sin embargo es frecuente que los Grimorios y otros “libros malditos” presenten falsificaciones similares para despistar a los tribunales inquisitoriales que perseguían con saña a los redactores de estas “obras blasfemas y heréticas”.
Uno de los rituales incluido en el Grimorium Verum (como ocurre en el Gran Grimorio) se dedica especialmente a la venta del alma al Diablo. Y como en el citado Grimorio, se especifica que los demonios “no dan nunca nada a cambio de nada”, aludiendo a la necesidad de ofrendas y sacrificios rituales, siempre de animales. El Grimorium Verum inicia su primera parte enumerando los tres principales demonios con los que se puede pactar: “Lo primero que debes saber es que existen tres potencias. Lucifer, Belcebú y Astarot”. Detallando a continuación como han de confeccionarse correctamente todos los elementos y herramientas del ritual: el pergamino virgen, las varas mágicas, el cuchillo sacrifical, la lanceta, etc.
El Grimorium Honorii Magni (o Libro del papa Honorio el Grande) se ha considerado el más “diabólico” entre todos los Libros Negros, probablemente porque, a diferencia de otros Grimorios más limitados a la magia cabalística (judía) en esta obra se muestran importantes influencias cristianas, que a juicio de las autoridades eclesiásticas, agravan aún más el carácter blasfemo de la obra. Publicado por primera vez en latín, en Roma, en los años 1629, es conocido especialmente a partir de una traducción francesa de 1670, y atribuido al papa Honorio III el Grande, sucesor de Inocencio III, que reinó entre el 1216 y el 1227.
El libro se inicia con un alegato del autor: que se identifica como Papa: “Nos , indignamente Pontífice, elevado a este Alto Oficio, por la benevolencia del Señor, y heredero y sucesor de Pedro…”. Seguidamente el presunto Papa explica su deseo de “comunicar el poder que Nos poseemos sobre los espíritus y que hasta hoy había permanecido confinado y reservado a los Siervos de los Siervos de Dios de nuestro mismo rango”.
Por esa razón no debe sorprender al lector que, amén de la invocación a los demonios o ángeles hebraicos, o a la divinidad en todas sus formas judaicas: Adonai, Eloim, Jehová, etc, en el Grimorio de Honorio III se apele al poder de la Virgen , los Santos o Jesucristo para sellar los pactos con los espíritus, o requerir su protección en los tratos con los demonios.
El Libro de las Maravillas del Mundo y otros Grimorios atribuidos a Alberto Magno (como el Pequeño Alberto) han conocido infinidad de ediciones en todas las lenguas europeas importantes. En sus páginas se incluyen explicaciones, y justificaciones que intentan razonar los porqués del funcionamiento de los rituales mágicos, y lo cierto es que algunos de los “trucos” enumerados por el supuesto Alberto Magno, no carecen de un cierto sentido común.
En España, sin duda uno de los libros prohibidos más populares, que todavía hoy circula en algunos ambientes esotéricos, es el Gran Libro de San Cipriano. Este Grimorio, en el que también se especifica con detalle el ritual de invocación a los demonios y los pasos del pacto satánico, generó todo tipo de leyendas. Entre las meigas gallegas, que haberla haylas, se rumoreaba que existía una copia de este libro legendario encadenada en los sótanos de la Catedral de Santiago de Compostela, sin embargo ediciones menores y fragmentos sueltos eran atesorados por algunos esoteristas gallegos, o del resto de España, como un auténtico tesoro mágico. “El Ciprianillo” todavía hoy es consultado por algunos videntes, ocultistas y brujos españoles contemporáneos.
Por insólito que pueda parecernos, las fórmulas, invocaciones y rituales de pactos diabólicos que figuran en esos libros, han sido considerados efectivas por generaciones de brujos y hechiceros, que todavía hoy reproducen algunos de esos textos heréticos, con objeto de difundir las técnicas para vender el alma al Diablo.
María M. es una sacerdotisa de Lucifer, líder de una “Hermandad Satánica” afincada en Cataluña. Desde su más tierna infancia, según nos relata, ha protagonizados extrañas visiones místicas en las que Satán se le aparecía revelándose como su verdadero Dios. Desde hace años, María se dedica a rendir culto al Demonio y ejercer una auténtico “apostolado satánico” por toda España. Una de sus “misiones” ha sido la de traducir del latín al castellano los textos e invocaciones utilizados en las tradicionales misas negras. “Mi intención –confesaba María a quien esto escribe- es que todos los españoles o latinoamericanos puedan acceder a estos textos que antes solo conocía la Iglesia Católica, para poder invocar al Diablo. Es una forma de extender su mensaje por el mundo de habla hispana”.
En este sentido redunda el recientemente fallecido Anton Szandor LaVey, fundador y líder de la Iglesia de Satán (legalizada en San Francisco en 1966). Anton LaVey publicó en 1972 su segundo libro: Rituales Satánicos (editado en España por Editorial Martínez Roca). En este libro el "Papa Negro” incluye diferentes rituales de magia negra para la invocación, culto y pacto con el Diablo, extraídos de diferentes culturas.
Como bien dice LaVey, “el culto a Satán no es una exclusiva católica, y en todos los pueblos del mundo ha existido un Lado Oscuro, y grupos de rebeldes al poder que le han rendido culto”. De esta forma, Anton LaVey incluye en su recopilación de “rituales satánicos” ceremonias, por ejemplo, de los Yezidies islámicos, una secta que adora al Sahitán del Corán, y que realiza sangrientos rituales de sangre en sus tenebrosos cultos; o los Khlysty rusos, vinculados al siniestro Rasputín, y feroces enemigos “satánicos” de la cristiana iglesia ortodoxa.
Anton LaVey detalla en esta obra los pasos a seguir en diferentes ritos satánicos para invocar al Diablo, ritos y ceremonias extraídas de antiquísimos textos de los más célebres Grimorios e Inquiridiones.
Raquel Joana Hernández, sacerdotisa de la Iglesia de Satán, supone un caso excepcional. Tras su pacto de fidelidad con el Diablo, Raquel comenzó a vivir una especie de “trances místicos” sorprendentes. Desde entonces Raquel recibe “mensajes de Satán” a través de la escritura automática o psicografía, de la misma forma que lo hacen los médium espiritistas, o los místicos católicos.
En base a esas “revelaciones” Raquel escribió su libro Confidencias de una Bruja, una colección de relatos cortos de marcado carácter erótico, que llegó a concursar en el premio La Sonrisa Vertical...
Los peligros del Pacto Satánico
Resulta relevante señalar que incluso algunos de los más devotos satanistas, señalan los riesgos que entrañan este tipo de ceremonias. El Pacto Satánico, dicen, no es un juego para curiosos, sino un compromiso para toda la eternidad.
Algunos autores de Grimorios e Inquiridiones de Alta Magia, insistieron repetidamente en este aspecto del trato con los demonios, intentando señalar todo tipo de triquiñuelas que permitiesen burlar al Demonio cuando se presentase para exigir su parte del trato, esto es, el alma del mago.
Uno de esos textos antiguos, el Práctica de Conjurar escrito por Fray Luis de la Concepción, se ha convertido en un clásico. Fray Luis de la Concepción nació en Transtagana (Portugal) en 1599, “tomando el santo hábito el 9 de diciembre de 1616” y convirtiéndose posteriormente en profesor de Sagrada Teología en Salamanca y Alcalá de Henares, y más tarde, en Ministro y Definidor General de la Iglesia.
Antes de fallecer “con fama de santidad”, en Alcalá de Henares, en 1681, pudo ver la primera edición de su obra, publicada, también en Alcalá de Henares, en 1673.
En este extenso libro-manual de magia, se detallan diferentes formas de invocar a las fuerzas de la naturaleza, espíritus y demonios, incluyendo también las precauciones que ha de tomar el mago en cada caso.
En 1998, más de 300 años después de que Fray Luis de la Concepción escribiese Práctica de Conjurar, brujos, hechiceros y satanistas de medio mundo continúan utilizando las mismas oraciones, grabados cabalísticos y formulas mágicas para invocar a los demonios. Unos, utilizan una aparatosa puesta en escena, inspirada en los Grimorios medievales, para estafar a los más crédulos, con ingeniosos trucos de magia que pretenden hacer pasar por una aparición sobrenatural, pero otros, absolutamente leales a los principios mágicos tradicionales, consideran los rituales de Alta Magia, como una ciencia milenaria completamente efectiva y real.
Paradójicamente, lo mejor que nos puede pasar, en caso de acudir a uno de esos rituales de pacto satánico, es que nos engañen los falsos brujos, ya que, de producirse una verdadera aparición del Diablo, en lugar de nuestro dinero, perderíamos nuestra alma, condenados a toda una eternidad. Y ese, jamás es un buen trato.
jueves, 24 de septiembre de 2009
miércoles, 23 de septiembre de 2009
| Trizte dulzura |
Ahora, en este preciso instante, deslizo mi pluma mojada con tinta negra sobre el papel arrugado, para enviar la carta de auxilio, quizás la última que pueda escribir antes de perder la razón, antes de olvidar mis recuerdos y mecerme en un balanceo constante de dudas.
Dulces anhelos que te mantienen de pie, que te sujetan con finos hilos de pescador para que no caigas y te hagas añicos como un débil cristal...
Esos sueños de eterna inocencia enjaulada en una caja de hierro que se guarda encima de la cima de lo inalcanzable, de lo inexistente.
Si pudiera huir de estos parajes... de este pozo oscuro y frío... no dudaria nada si viera luz entrar por esa ranura rasgada por los años... con el brillo iluminandome el rostro cansado y hambriento...
Por favor...mi Dios, sálvame de este abismo...
No sé ya nada, no puedo mantener la mirada fija en otra cosa que no sean las arañas y los gusanos comerse sus partes putrefactas... no puedo más, la locura me está alcanzando, estoy insano, ya no recuerdo el color del sol...
Este bunquer de dolor y tristeza me nubla la mente y me entumece los recuerdos...
No más heridas penetrantes en mi atrotado corazón de diamantes finos...
Necesito volver a tocar las hojas de los arboles, necesito volver a notar mis pies undirse en el barro después de la tormenta...Respirar aire puro y ver anochezer a tu lado...
Mi querida pequeña, muñequita de amor dulce... pero esto es imposible...no sé donde estás, donde puedes residir además que en mi alma...?
Ven a rescatarme dama de blancos ropajes, que te paseas por las mañanas entre los andares del bosque verdoso y húmedo por el rocío...no abandones a tu caballero y adorado amor...que daría su vida por salvarte y verte sonreir de nuevo...
Aunque todo esto son inútiles esfuerzos de autoconvicción, de intentar creer que saldré vivo de esta, con los restos de mi hermano en mano para poder pegarlo para volver a reconstruirlo...
Ja ja ja, el razocinio me abandona...se apodera de lo racional y deja de lado a la nueva irracionalidad que me poseé...
¿Para qué intentarlo más...?
Todo está muerto y mis seres queridos no vienen a por mí...noto ya la frialdad de la muerte acariciar mi nacarada piel...
Noto su manto acunarme en su regazo de lana de hielo... No soy nada más que una simple fantasía deambulando entre estas cuatro paredes de roca maciza perdidas en los adentros de la tierra...
Tan sólo soy ya un muerto vagabundeando entre los paraisos de la muerte...
... del más allá...
Mi querida Anila siempre te amaré...te esperaré siempre en este azul cielo que por fin puedo ver de nuevo, ya no soy el prisionero de la carcel en la que eternamente yacía... llamada... vida...

Dulces anhelos que te mantienen de pie, que te sujetan con finos hilos de pescador para que no caigas y te hagas añicos como un débil cristal...
Esos sueños de eterna inocencia enjaulada en una caja de hierro que se guarda encima de la cima de lo inalcanzable, de lo inexistente.
Si pudiera huir de estos parajes... de este pozo oscuro y frío... no dudaria nada si viera luz entrar por esa ranura rasgada por los años... con el brillo iluminandome el rostro cansado y hambriento...
Por favor...mi Dios, sálvame de este abismo...
No sé ya nada, no puedo mantener la mirada fija en otra cosa que no sean las arañas y los gusanos comerse sus partes putrefactas... no puedo más, la locura me está alcanzando, estoy insano, ya no recuerdo el color del sol...
Este bunquer de dolor y tristeza me nubla la mente y me entumece los recuerdos...
No más heridas penetrantes en mi atrotado corazón de diamantes finos...
Necesito volver a tocar las hojas de los arboles, necesito volver a notar mis pies undirse en el barro después de la tormenta...Respirar aire puro y ver anochezer a tu lado...
Mi querida pequeña, muñequita de amor dulce... pero esto es imposible...no sé donde estás, donde puedes residir además que en mi alma...?
Ven a rescatarme dama de blancos ropajes, que te paseas por las mañanas entre los andares del bosque verdoso y húmedo por el rocío...no abandones a tu caballero y adorado amor...que daría su vida por salvarte y verte sonreir de nuevo...
Aunque todo esto son inútiles esfuerzos de autoconvicción, de intentar creer que saldré vivo de esta, con los restos de mi hermano en mano para poder pegarlo para volver a reconstruirlo...
Ja ja ja, el razocinio me abandona...se apodera de lo racional y deja de lado a la nueva irracionalidad que me poseé...
¿Para qué intentarlo más...?
Todo está muerto y mis seres queridos no vienen a por mí...noto ya la frialdad de la muerte acariciar mi nacarada piel...
Noto su manto acunarme en su regazo de lana de hielo... No soy nada más que una simple fantasía deambulando entre estas cuatro paredes de roca maciza perdidas en los adentros de la tierra...
Tan sólo soy ya un muerto vagabundeando entre los paraisos de la muerte...
... del más allá...
Mi querida Anila siempre te amaré...te esperaré siempre en este azul cielo que por fin puedo ver de nuevo, ya no soy el prisionero de la carcel en la que eternamente yacía... llamada... vida...
AHORA POR FIN... ¡SOY LIBRE!

martes, 22 de septiembre de 2009
| dia d mi muerte |
detrás para hacerme regresar no te querré,
me harté de la vida, me cansé de retornar...
Te quiero pero no eres mi nueva sombra,
fuiste una vaga palabra, un arte para amar.
Amanecerás como te lo prometí,
con olores de esmeraldas, con los colores en que te ví...
Tus años de otoño ya me dejarán reposar;s
obre mi alma te guardaré, y con los deseos no cumplidos,
aquellos sueños nietos recogeré que en una estrella falaz se convirtieron...
Como en esas flores que veo has dejado,
para perfumar mis hazañas realizadas con esmero:
sabré que por algo valieron...porque te he ganado,
porque te he dejado.Ya sé que lloras,
no por mí ni mi ausencia hostil;yo te quiero hacer feliz...
Escucho tu canto entre lágrimas de aprendízno
quiero que te ahogues por mi causa inútil,
sabrás que mi corazón sólo te ha pertenecido a tí.
Mi amor quiso esfumarse pero como olas, se fue...
No me odies, que yo siempre te perdonaré;
mis ojos se apagan ante tu voz leve...
Aquí junto a los ángeles gobernaré tu refugio
y verás que el dolor de tu pecho estará inerte.
Cariño, no te dejo, ya sabes que siempre te espero
miércoles, 1 de abril de 2009
| anoche... |

Tuve un sueño, que no era del todo un sueño.
El brillante sol se apagaba, y los astros
vagaban diluyéndose en el espacio eterno,
sin rayos, sin senderos, y la helada tierra
oscilaba ciega y oscureciéndose en el aire sin luna;
la mañana llegó, y se fue, y llegó, y no trajo
consigo el día,
Y los hombres olvidaron sus pasiones ante el terror
de esta desolación; y todos los corazones
se helaron en una plegaria egoísta por luz;
y vivieron junto a hogueras - y los tronos,
los palacios de los reyes coronados - las chozas,
los hogares de todas las cosas que habitaban,
fueron quemadas en las fogatas; las ciudades se consumieron,
Y los hombres se reunieron en torno
a sus ardientes refugios
para verse nuevamente las caras unos a otros;
Felices eran aquellos que vivían dentro del ojo
de los volcanes, y su antorcha montañosa:
Una temerosa esperanza era todo lo que el mundo contenía;
Se encendió fuego a los bosques - pero hora tras hora
Fueron cayendo y apagándose - y los crujientes troncos
se extinguieron con un estrépito -
y todo fue negro.
Las frentes de los hombres, a la luz sin esperanza,
tenían un aspecto no terreno, cuando de pronto
los haces caían sobre ellos; algunos se tendían
y escondían sus ojos y lloraban; otros descansaban
sus barbillas en sus manos apretadas, y sonreían;
y otros iban rápido de aquí para allá, y alimentaban
sus pilas funerarias con combustible,
y miraban hacia arriba
con loca inquietud al sordo cielo,
El sudario de un mundo pasado; y entonces otra vez
con maldiciones se arrojaban sobre el polvo,
y rechinaban sus dientes y aullaban; las aves silvestres chillaban,
y, aterrorizadas, revoloteaban sobre el suelo,
y agitaban sus inútiles alas; los brutos más salvajes
venían dóciles y trémulos; y las víboras se arrastraron
y se enroscaron entre la multitud,
siseando, pero sin picar - y fueron muertas para ser alimento:
yla Guerra , que por un momento se había ido,
se sació otra vez; - una comida se compraba
con sangre, y cada uno se hartó, resentido y solo
atiborrándose en la penumbra: no quedaba amor;
toda la tierra era un solo pensamiento -
y ese era la muerte,
Inmediata y sin gloria; y el dolor agudo
del hambre se instaló en todas las entrañas - hombres
morían, y sus huesos no tenían tumba,
y tampoco su carne;
el magro por el magro fue devorado,
y aún los perros asaltaron a sus amos,
todos salvo uno,
Y aquel fue fiel a un cadáver, y mantuvo
a raya a las aves y las bestias y los débiles hombres,
hasta que el hambre se apoderó de ellos, o los muertos que caían
tentaron sus delgadas quijadas; él no se
buscó comida,
Sino que con un gemido piadoso y perpetuo
y un corto grito desolado, lamiendo la mano
que no respondió con una caricia - murió.
De a poco la multitud fue muriendo de hambre;
pero dos
de una ciudad enorme sobrevivieron,
y eran enemigos; se encontraron junto
a las agonizantes brasas de un altar
donde se había apilado una masa de cosas santas
para un fin impío; hurgaron,
y temblando revolvieron con sus manos delgadas y esqueléticas
en las débiles cenizas, y sus débiles alientos
soplaron por un poco de vida, e hicieron una llama
que era una burla; entonces levantaron
sus ojos al verla palidecer, y observaron
el aspecto del otro - miraron, y gritaron, y murieron -
De su propio espanto mutuo murieron,
sin saber quién era aquel sobre cuya frente
la hambruna había escrito Enemigo.
El mundo estaba vacío,
lo populoso y lo poderoso - era una masa,
sin estaciones, sin hierba, sin árboles, sin hombres, sin vida -
una masa de muerte - un caos de dura arcilla.
Los ríos, lagos, y océanos estaban quietos,
y nada se movía en sus silenciosos abismos;
las naves sin marinos yacían pudriéndose en el mar,
y sus mástiles bajaban poco a poco; cuando caían
dormían en el abismo sin un vaivén -
Las olas estaban muertas; las mareas estaban en sus tumbas,
Antes ya había expirado su señora la luna;
Los vientos se marchitaron en el aire estancado,
Y las nubes perecieron;la Oscuridad no necesitaba
De su ayuda - Ella era el universo
El brillante sol se apagaba, y los astros
vagaban diluyéndose en el espacio eterno,
sin rayos, sin senderos, y la helada tierra
oscilaba ciega y oscureciéndose en el aire sin luna;
la mañana llegó, y se fue, y llegó, y no trajo
consigo el día,
Y los hombres olvidaron sus pasiones ante el terror
de esta desolación; y todos los corazones
se helaron en una plegaria egoísta por luz;
y vivieron junto a hogueras - y los tronos,
los palacios de los reyes coronados - las chozas,
los hogares de todas las cosas que habitaban,
fueron quemadas en las fogatas; las ciudades se consumieron,
Y los hombres se reunieron en torno
a sus ardientes refugios
para verse nuevamente las caras unos a otros;
Felices eran aquellos que vivían dentro del ojo
de los volcanes, y su antorcha montañosa:
Una temerosa esperanza era todo lo que el mundo contenía;
Se encendió fuego a los bosques - pero hora tras hora
Fueron cayendo y apagándose - y los crujientes troncos
se extinguieron con un estrépito -
y todo fue negro.
Las frentes de los hombres, a la luz sin esperanza,
tenían un aspecto no terreno, cuando de pronto
los haces caían sobre ellos; algunos se tendían
y escondían sus ojos y lloraban; otros descansaban
sus barbillas en sus manos apretadas, y sonreían;
y otros iban rápido de aquí para allá, y alimentaban
sus pilas funerarias con combustible,
y miraban hacia arriba
con loca inquietud al sordo cielo,
El sudario de un mundo pasado; y entonces otra vez
con maldiciones se arrojaban sobre el polvo,
y rechinaban sus dientes y aullaban; las aves silvestres chillaban,
y, aterrorizadas, revoloteaban sobre el suelo,
y agitaban sus inútiles alas; los brutos más salvajes
venían dóciles y trémulos; y las víboras se arrastraron
y se enroscaron entre la multitud,
siseando, pero sin picar - y fueron muertas para ser alimento:
y
se sació otra vez; - una comida se compraba
con sangre, y cada uno se hartó, resentido y solo
atiborrándose en la penumbra: no quedaba amor;
toda la tierra era un solo pensamiento -
y ese era la muerte,
Inmediata y sin gloria; y el dolor agudo
del hambre se instaló en todas las entrañas - hombres
morían, y sus huesos no tenían tumba,
y tampoco su carne;
el magro por el magro fue devorado,
y aún los perros asaltaron a sus amos,
todos salvo uno,
Y aquel fue fiel a un cadáver, y mantuvo
a raya a las aves y las bestias y los débiles hombres,
hasta que el hambre se apoderó de ellos, o los muertos que caían
tentaron sus delgadas quijadas; él no se
buscó comida,
Sino que con un gemido piadoso y perpetuo
y un corto grito desolado, lamiendo la mano
que no respondió con una caricia - murió.
De a poco la multitud fue muriendo de hambre;
pero dos
de una ciudad enorme sobrevivieron,
y eran enemigos; se encontraron junto
a las agonizantes brasas de un altar
donde se había apilado una masa de cosas santas
para un fin impío; hurgaron,
y temblando revolvieron con sus manos delgadas y esqueléticas
en las débiles cenizas, y sus débiles alientos
soplaron por un poco de vida, e hicieron una llama
que era una burla; entonces levantaron
sus ojos al verla palidecer, y observaron
el aspecto del otro - miraron, y gritaron, y murieron -
De su propio espanto mutuo murieron,
sin saber quién era aquel sobre cuya frente
la hambruna había escrito Enemigo.
El mundo estaba vacío,
lo populoso y lo poderoso - era una masa,
sin estaciones, sin hierba, sin árboles, sin hombres, sin vida -
una masa de muerte - un caos de dura arcilla.
Los ríos, lagos, y océanos estaban quietos,
y nada se movía en sus silenciosos abismos;
las naves sin marinos yacían pudriéndose en el mar,
y sus mástiles bajaban poco a poco; cuando caían
dormían en el abismo sin un vaivén -
Las olas estaban muertas; las mareas estaban en sus tumbas,
Antes ya había expirado su señora la luna;
Los vientos se marchitaron en el aire estancado,
Y las nubes perecieron;
De su ayuda - Ella era el universo

