miércoles, 23 de septiembre de 2009

Trizte dulzura

Ahora, en este preciso instante, deslizo mi pluma mojada con tinta negra sobre el papel arrugado, para enviar la carta de auxilio, quizás la última que pueda escribir antes de perder la razón, antes de olvidar mis recuerdos y mecerme en un balanceo constante de dudas.

Dulces anhelos que te mantienen de pie, que te sujetan con finos hilos de pescador para que no caigas y te hagas añicos como un débil cristal...

Esos sueños de eterna inocencia enjaulada en una caja de hierro que se guarda encima de la cima de lo inalcanzable, de lo inexistente.

Si pudiera huir de estos parajes... de este pozo oscuro y frío... no dudaria nada si viera luz entrar por esa ranura rasgada por los años... con el brillo iluminandome el rostro cansado y hambriento...
Por favor...mi Dios, sálvame de este abismo...
No sé ya nada, no puedo mantener la mirada fija en otra cosa que no sean las arañas y los gusanos comerse sus partes putrefactas... no puedo más, la locura me está alcanzando, estoy insano, ya no recuerdo el color del sol...

Este bunquer de dolor y tristeza me nubla la mente y me entumece los recuerdos...
No más heridas penetrantes en mi atrotado corazón de diamantes finos...
Necesito volver a tocar las hojas de los arboles, necesito volver a notar mis pies undirse en el barro después de la tormenta...Respirar aire puro y ver anochezer a tu lado...
Mi querida pequeña, muñequita de amor dulce... pero esto es imposible...no sé donde estás, donde puedes residir además que en mi alma...?

Ven a rescatarme dama de blancos ropajes, que te paseas por las mañanas entre los andares del bosque verdoso y húmedo por el rocío...no abandones a tu caballero y adorado amor...que daría su vida por salvarte y verte sonreir de nuevo...

Aunque todo esto son inútiles esfuerzos de autoconvicción, de intentar creer que saldré vivo de esta, con los restos de mi hermano en mano para poder pegarlo para volver a reconstruirlo...

Ja ja ja, el razocinio me abandona...se apodera de lo racional y deja de lado a la nueva irracionalidad que me poseé...


¿Para qué intentarlo más...?

Todo está muerto y mis seres queridos no vienen a por mí...noto ya la frialdad de la muerte acariciar mi nacarada piel...

Noto su manto acunarme en su regazo de lana de hielo... No soy nada más que una simple fantasía deambulando entre estas cuatro paredes de roca maciza perdidas en los adentros de la tierra...
Tan sólo soy ya un muerto vagabundeando entre los paraisos de la muerte...
... del más allá...

Mi querida Anila siempre te amaré...te esperaré siempre en este azul cielo que por fin puedo ver de nuevo, ya no soy el prisionero de la carcel en la que eternamente yacía... llamada... vida...


AHORA POR FIN... ¡SOY LIBRE!